lunes, 20 de octubre de 2008

PODER DE SANAR ENFERMEDADES

No hay fórmulas mágicas ni tampoco la magia todo lo puede revertir.
O dígame usted, mi lectora o lector, ¿qué receta hay para todos aquellos que se sienten impotentes ante el dolor o la enfermedad de alguien? La impotencia acaba, destruye y también enferma. Y la impotencia es la falta de poder. Yo he visto en el rostro de algunos de los que cuidan enfermos, llanto, angustia, desesperación, tristeza, amargura, pena, dolor y, bueno, en una palabra he visto su impotencia.
Un sábado, dos mujeres veían morir a un pariente suyo, víctima de cáncer a causa del tabaco, y la verdad no acertaban a decir ni hacer nada. La impotencia las sumió en el llanto y sus cuerpos, doloridos, parecían como árboles torcidos; les había dicho el doctor que ya no pasaba la noche.
Y cualquiera se pregunta ¿qué no habrá algún poder que impida la enfermedad?, o ¿qué no habrá un poder que detenga la enfermedad?
Por los pasillos de cualquier hospital, y en las salas de espera, y en las entradas a los hospitales, todo se vuelve un ir y venir de aquellos que traen en sus manos algún medicamento, o de aquellos que apresuran sus pasos para llamar a la enfermera, o de aquellos que llevan y traen noticias, desde la cama los enfermos hasta sus parientes, amigos y conocidos. Y una palabra lo resume todo, y es impotencia. Impotencia que a veces se reviste de impaciencia, de apuros, y de muchos "hubieras".
En los hospitales reina la impotencia, o sea la falta de poder, y ahora les tengo una muy noticia. Si todos aquellos que visitan a sus enfermos tuvieran fe y los contagiaran de su fe, habría una revolución de salud.
La fe, dicen, mueve montañas, y cuando algún visitante de enfermo dice ese dicho, que sabe más porque casi todos lo repiten, sin saber, muchas veces ni siquiera lo que la fe significa, bueno, cuando afirman que la fe mueve montañas, trato entonces de animar su fe y más si es la fe del enfermo, el que dice que tiene "mucha" fe. La fe es un ingrediente sin el cual no puede haber salud donde hay enfermedad. Pero para acabar con la impotencia hace falta tener poder para sanar.
El evangelista Lucas, que por cierto a médico, dice de Jesús que "el poder del Señor estaba con él para sanar". Santiago, otro discípulo de Jesús, sugiere que "si alguno está enfermo, que llame a alguien para que ore por él". Y el mismo Jesús asegura a los que en El creen, que "cualquier cosa que pidan al Padre en su nombre, él la hará".
Una enferma, en algún hospital de Saltillo, Coahuila, cerró sus ojos para orar por ella, y dijo que tuvo una visión y relató que vio a un muchacho vestido de blanco que con su mano tocaba su cabeza.
Otro señor, de Jamé, municipio de Arteaga, Coahuila, reclamó que ya lleva ahí, en esa cama, ocho días, y aún sigue con su pie fracturado, terminó por decir que sintió su pie se movía sin haberlo él movido, además de sentir un calor sobre sus huesos.
La fe mueve montañas, claro que sí, y también la fe mueve dolencias y enfermedades. Como el señor aquel que le tomó la mano a su esposa para indicarle que ya no sentía dolor en la boca del estómago, o como aquella otra mujer, fracturada de la rótula, que vio cómo una sombra bajaba de lo alto y haciéndose chiquita se metía en su rodilla, al mismo tiempo que el dolor se iba.
Para acabar con la impotencia, dentro y fuera de los hospitales, tanto los enfermos como los visitantes deben activar el poder para sanar, el cual está en el interior de cada uno. Y cuando estés frente a algún enfermo, sin dudar, sólo suelta la palabra y, di en voz alta, "Espíritu Santo, en el nombre de Jesús, sánalo", o también puedes decir, "en el nombre de Jesús, echo fuera de este cuerpo, la enfermedad que lo tiene en cama". Tal como tu o como yo, o cualquiera que crea en Jesús, lo puede hacer, porque debemos ser, como afirma la Biblia, "hacedores de la palabra y no oidores olvidadizos". Depende de cada quien, creer, conocer y activar el poder de soltar la palabra de sanidad y, entonces la impotencia huirá.
luis_galindo28@hotmail.com

3 comentarios:

  1. Vengo a devolverte la visita y a darte las gracias por las hermosas palabras que me dejaste en el blog cuando estaba tan triste por la perdida de una de mis mascotas tan querida. Tus letras me cayeron como llovidas del cielo, llegaron justo en el momento preciso. Por ello gracias.

    Tu blog es muy interesante, tiene alma, por ello me iré pasando por aquí seguidito.

    Un abrazo

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  2. Hola Luis, gracias por visitar uno de mis sitios, el de Corea, estoy para servirte en la ciudad de México, hace unos años di una conferencia allá en Saltillo que fue de mucha bendición. Si en algo tye puedo servir enviame tu telefono y te llamo, te dejo mis datos:

    Hola, escuchanos en nuestra radio cristiana mpdv >))))°> www.mpdv.com.mx o escribenos para tus necesidades de oración el_vive@hotmail.com Recibe los Libros Cristianos Gratuitos www.nlmmexico.com paz y bendiciones en Cristo.

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  3. Hermano Luis, que Dios le bendiga.
    No habia tenido tiempo de entrar a su página y hoy que lo hice, encuentro esta confirmación de parte de Dios usándote a ti pata ministrar mi vida: mi fe está débil.
    Pero estas palabras que tienes en esta entrega me hacen llenarme de fe y de gozo al mismo tiempo porque veo que no están las esperanzas perdidas.
    En este caso es para enfermedad espiritual, mi gente, mi familia carnal tiene yugos de hechicería y hoy sé que sólo el poder de Dios, en el nombre de Jesucristo y por el poder de su sangre que fue derramada deshaciendo toda maldición, es el único que puede obrar en mi vida, hoy, con fe, hago esta declaración, mi familia es para Cristo, declaro a mi familia libre de todo yugo de inmundicia y de maldad para que puedan rendir sus vidas a nuestro Señor y sañvador Jesucristo con el poder de su Espiritu Santo.

    Dios siga bendiciendo tu vida hermano para que sigas siendo de bendición para otras personas, así como lo has sido para mi vida.

    Agus R. R.
    Desde Villahermosa Tabasco

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Yo soy gemelo de mi fallecido hermano Sergio y, bueno, terminé estudios primarios,secundarios y preparatorios en San Luis Potosí, aunque la primaria la inicé en la escuela Juan Hernández García de la Colonia Rodríguez Guayulera al poniente de la Ciudad de Saltillo, en donde viví de 1945 a 1958, fecha en que me retiré a San Luis para seguir la carrera sacerdotal con los Misioneros del Espíritu Santo con quienes cursé, además, dos años de Noviciado y dos años de Filosofía y, al salir, estudié en el ITESO con los sacerdotes de la Compañía de Jesús, Ciencias de la Comunicación. Y desde entonces, he sido: catedrático universitario, periodista de radio, prensa y televisión por más de 25 años y desde 2001, el Espíritu Santo cambió mi mente al recibir en mi corazón a Jesús de Nazaret y, desde entonces, me congrego para adorar a Dios en la Comunidad Cristiana de Saltillo y, además,escribo semanalmente, la Columna periodística EVIDENCIAS en un periódico local de mi ciudad,en el cual cada lunes pueden leerla y darla a conocer, si les parece bien, a otros conocidos, amigos y parientes suyos www.eldiariodecoahuila.com.mx, por lo demás,tengo hermanos, sobrinos y nietos